Augusto Vels, centenario de su nacimiento

Si la grafología fuese un arte, he aquí un dos seus pioneiros: Augusto Vels. Alfonso Velasco Andreo (1917-2000).

Non hai que perderse o seu museo de Puerto Lumbreras (Murcia), un acubillo e deleite para @s grafófil@s.
Entendendo como se deixan os trazos sobre o papel, un pouco ao chou, ímonos deixando nós.
Alí onde devala a liña do birome, e os rasgos recalcitrantes que falan de nós.
Alí onde a grafía colisiona indefectiblemente coa psicoloxía, está o gran Augusto Vels.

Grazas Grafoloxía universitaria.org por recordármolo.

Aniversario del bolígrafo

El 29 de septiembre, se cumplieron 117 años de la invención de esa maravilla, de útil escritural, el bolígrafo, que evitó el uso de los papeles secantes en los cuadernos del colegio.


Su creador, Ladislao Biro (1899-1895), un periodista argentino, de origen húngaro, y su hermano, György, químico, supieron dar el paso del trazo sangrante de la lapicera fuente a un instrumento de escritura, con un depósito rellenable, con una esfera en la punta que regularía el paso de la tinta de manera más limpia y práctica.
Patentaron su prototipo en 1938. “La tinta no se secaría en el tanque pero sí en el papel”.

Nuestro popular boli, “fue registrado con la marca Bolígrafoen 1946 por el industrial catalán Amadeo Arboles, en 1946.”1
Los BICS no fueron sino una adaptación de aquel invento, modificado por una casa francesa especializada en productos desechables.
A pesar de las mejoras no dejó de ser un milagro de diseño, para un uso polifacético.

Mi generación fue la primera que pudo prescindir del tintero y el papel secante y que modificaría determinantemente su manera de escribir.
Yo fui una de esas adictas al bolígrafo, primero de punta gruesa, azul, negro, verde y rojo (para subrayar) con los que hacíamos los deberes.

Los agujeritos de la carcasa, de cuerpo hexagonal, regularían la presión interna para evitar la condensación y las fugas de tinta.
Quién no la llenó de proyectiles, en forma de granos de arroz, ¡mejor que el tirachinas!.
Y mucho tendrán que contar l@s expertos en “chuletas”.
Lo dicho, larga vida al birome, laesferográfica, elbiro, como le llaman en Argentina; en definitiva, al bolígrafo.
1 Ezcura, Magdalena y Grávalos, Goyo (2010): Instrumentos de escritura manual y sus tintas, Buenos Aires. Ediciones La Rocca.

Servicios ofrecidos por el Gabinete Caligráfico MBC: – Pericias caligráficas de textos y firmas – Análisis documental – Lingüística Forense – Pericias caligráficas desde todos los soportes escritos; muros y paredes – Datación y análisis de tintas – Dictámenes por escrito y ratificación forense – gabinetecaligrafico(a)gmail.com / tfno.: 669 060 265 /

Manuscritos de Goytisolo

“Juan Goytisolo deposita dous manuscritos inéditos na Caixa das Letras”

A eterna pregunta, sobre todo desde que Finlandia proxentou a progresiva desaparición da escrita manual nas aulas. Que valor se lle vai dar á escrita de lápiz e papel? Valor de reliquia?
De momento apreciamos que, a medida que se informatiza o noso mundo e nos distanciamos da escrita manual, esta vai cobrando valor.
Juan Goytisolo, El Mundo
Sucede con todo o manual, a artesanía trascende o uso cotiá para se converter en manifestación artística.
Imprevisible o que sucederá coa escrita, pero do que non queda a menor dúbida é que aínda ningún procedemento electrónico é quen de captar todos os parámetros que caracterizan a nosa escrita manual. Moito menos o noso estado emocional á hora de escribir.
Cando o 5 de xaneiro de 2031 se abra a Caixa das Letras do Instituto Cervantes que garda os manuscritos de Goytisolo, non soamente poderemos degustar “un poemario devocionario con dúas citas de san Juan de la Cruz e un manuscrito completo que mestura memoria, autofición e unha especie de inventario”) leremos a idade e a paixón de Goytisolo no momento de escribilo; o goce e a paixón que o autor plasmou nel. Reviviremos en corpo e “alma” ao poeta que prolongará a súa presencia entre nós.

Esperemos estar presentes para contalo.

De cando a caligrafía devalou en poema

De cando os obxectos deron en chamarse poemas

Falando de caligrafía, non podo por máis que festexar a nova páxina dun dos poucos artistas integrais que coñecín nesta vida (do Renacemento para acó) ao escritor, escultor, instalador (artístico, non sei se tamén técnico) Pepe Cáccamo.


Cantas veces, obnubilada polas ópticas do microscopio con que analizo os documentos, imaxino que as letras se liberan do ductus, deixando un ronsel de fíos do papel para emprenden unha vida de seu, fóra do meu Gabinete.

Imaxino nas caligrafías e obxectos poematizados de Pepe Cáccamo, as novas singraduras das miñas pezas de estudo.

Benvida a súa páxina chea de enxeños, divertida, fermosa, pensante. 

Por veces sinto o guiño do pintor Urbano Lugrís, con estes poemas (invento un nome para esta técnica?) ultrafísicos; porque levan forma, contido, historia, reminiscencias vitais do artista e de toda unha xeración, ou dúas, ou tres

Deixemos a crítica academicista para plumas máis autorizadas. 

Non sabería cal escoller nesa amalgama de humor, coidado e ritmo.

Parabéns deste Gabinete amigo.

La escritura manuscrita a debate. El caso finlandés

Si naciéramos ahora y viviésemos en Finlandia, todo quedaría solventado.
d5122-puntesdeunviajeaginebraCómo hemos cambiado, y no, no es el título de una canción, me refiero a nuestras destrezas escriturales. Atrás quedaba la caligrafía constante, legible, asentada sobre la línea del renglón, con mayor o menor número de florituras.
Ahora, hasta nos cuesta leer lo que escribimos, “qué rayos quise poner aquí!?” me comentan a diario.
Algunas personas se jactan de haber perdido la forma correcta de antaño “por culpa de” los apuntes, a base de años de velocidad y síntesis en las aulas universitarias.
Como si escribir “mal” subiese el caché.
Pongamos de ejemplo la exquisita ininteligibilidad (buff, que palabra!) de la letra de los doctores de toda la vida, sobre todo de los varones. “Ya la enterarán en la farmacia”.
Pero es que el oscurantismo parece añadirles un plus de rigor científico. Como si lo indescifrable pasase automáticamente a considerarse sesudo e inteligente (no sólo pasa con la grafía, pero esto es materia para otro artículo).
Digo doctores de-toda-la vida y me viene a la mente D.Manuel Cendón, que leía las enfermedades -sin esoterismos- en la piel, los ojos, o kinéticamente; y prescribía con su plumín los medicamentos en una limpísima letra caligráfica.
No había nada que ocultar; respondía a un impresionante ojo clínico, privilegio de muy pocos, que envidiamos profundamente el común de los mortales, y que, sin duda, se debe al intenso conocimiento y dedicación a la ciencia.
Y yendo al origen del post: en diciembre del pasado año sonaban todas las alarmas, al menos en nuestro ámbito, al imaginar las impredecibles consecuencias de la desaparición de la escritura manual en el sistema académico finlandés.
Sabemos la preeminencia de las decisiones de los países desarrollados sobre los que estamos a la cola, en este caso, a nivel educativo.
AlfredEl asunto no parece ser como figuraba en los titulares y Minna Harmanen, responsable del Instituto Nacional de Educación finlandés, aclaraba que «La escritura a mano no se terminaría y, muy al contrario, se consideraba muy importante para adquirir destrezas y memoria».
En cualquier caso, el alumnado finlandés de primaria, a partir de otroño de 2016, sólo aprenderá a redactar en letras de imprenta, las que conocemos como tipográficas, algo absolutamente coherente en los tiempos que corren.
Si la idea es implementar el aprendizaje, para poder almacenar conocimientos con mayor celeridad, no podemos estar más de acuerdo.
Pero si la escritura solamente se la considera mero trámite, para identificar los tipos con los que habrán de vérselas en las tabletas, podría resultar un retroceso educativo.
Cuántas destrezas quedarán interrumpidas. La escritura es nuestra expresión gráfica, y las palabras de las y los peques son dibujos exquisitos en los que bucear, en los que conocerlas/los, entender su comportamiento e incluso encauzarlo.
Empezamos a escribir y empezamos a pensar, así desde las civilizaciones más antiguas.
La escritura actúa como testigo del gráfico de nuestra mente, por eso su cuerpo, la esbelta ondulación de los trazos, o los aplastamientos de su forma, nos delata.
Con ojo clínico o con estudio y análisis, optamos por la escritura como método de desarrollo cognitivo, reeducador, e incluso como base de datos que permita conocer e incluso anticiparse a las enfermedades de más diverso tipo, siquiátricas, neuromotoras, etc.
Cabe suponer que las autoridades de un país que afronta el asunto de la educación con tanta seriedad como Finlandia, no caerán en despreciar la escritura manual como si se tratase de una manifestación primitiva de una civilización predigital.
No lo creo; estaremos muy al tanto de lo que suceda.

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La firma manual, ¿resquicio del pasado?

Leía un artículo proporcionado por el Newsletter de ICG, de Grafología Universitaria, que a su vez hacía mención al presidente de los EE.UU, Barack Obama. ¿Sabían uds. que el presidente firmó la Ley de reforma sanitaria con 22 bolígrafos diferentes? 
No es que el presidente firmara 22 veces, sino que la misma firma sería ejecutada con 22 bolígrafos diferentes, que homenajearían y servirían de regalo a las 22 personas que participaron activamente en la creación y redacción de la Ley. 
Así la firma de Obama recibe la forma discontinua por los “reenganches” de los distintos bolígrafos.
Sin duda es un ejemplo de cómo el protocolo institucional norteamericano valora hoy por hoy la firma manual caligráfica. 
La revista Protocolo recoge más ejemplos de este ceremonial “signático” (neologismo improvisado): 
 “El primer presidente en seguir este hábito fue Franklin Roosevelt. A veces, la Casa Blanca graba los bolígrafos indicando la ley que se ha firmado con ellos. Cuando Lyndon Johnson firmó la ley de Derechos Civiles, en 1964, usó más de 75 bolígrafos, algunos de los cuales fueron dados a Martin Luther King (hijo), el senador Hubert Humphrey o Everett McKinley Dirksen”. 

La firma es nuestro sello de identidad; la ratificación de un compromiso, difícilmente violable. Por muchas firmas electrónicas y frases de paso que se inventen, ninguna será capaz de guardar el juego y la danza de nuestras neuronas. 😉


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El lápiz

Hace unos días, leía un hermoso cuento de Paulo Coelho sobre el lápiz*, publicado en conmemoración del “Día Mundial de Toma de Conciencia de Abuso y Maltrato en la Vejez” (15 de junio).

En el cuento, el personaje de el Viejo le explica al Niño, a travésCarrexando lapiceiras de las cualidades del lápiz, lo que desearía que éste fuese de mayor.
La “primera cualidad”, en consonancia con la perspectiva religiosa del autor, repercutiría solamente sobre las personas creyentes; pero no iría en detrimento de las no creyentes, a las que se atribuirían las otras cuatro “cualidades”, ya de por sí lo suficientemente potentes y determinantes como para ofrecer una lección magistral de ética personal y vital.
Ahí radica, desde mi punto de vista, la capacidad aleccionadora y el valor del cuento, que reproduzco a continuación.

http://gabinetecaligraficombc.blogspot.com.es/2014/06/el-lapiz.html

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Mis graffitis favoritos

Mis graffitis favoritos

Paradógico puede ser que quienes nos dedicamos a la pericia caligráfica manifestemos este entusiasmo por los graffitis.
Por activa y por pasiva, con dos “fs” o con dos “ts”; me entusiasman los graffitis siempre que sean artísticos, trazados con gusto y ubicados en el lugar adecuado. Me molestan los graffitis sucios, esbozados con torpeza, pero, sobre todo, cargados de odio y violencia, pensados con el único objetivo de molestar.Lo mismo me sucede con otras muestras seudoartísticas, que no necesariamente copan las calles, y a veces incluso gozan de público reconocimiento.

Alejo de mis devociones estos graffitis -y a esas personas- nociv@s y contaminantes (hipertrofias del ego) que alimentan el odio y la violencia.
Con razón que este tipo de objetos han sido erradicados de urbes como Nueva York, precisamente una de las cunas del género.

Disfruto, pues de estos graffitis ubicados en el lugar preciso, ensalzando lo efímero, reelaborando el sentido de nuestra cotidianeidad.

Hacía tiempo que no me recreaba con nuevas piezas como la que ahora muestro, y que “llevo a mi molino”, por tener mucho parentesco con este Gabinete: casi, casi, presenta el apellido de la socia fundadora, y también su color naranja genuino de la marca.
De ahí que le rinda este pequeño homenaje.

Espero me disculpe la/el graffitera/o por la intromisión de mi “R”.

Adjunto un “OXU”, ya un clásico, que no veo últimamente por las calles, y que fue fotografiado hace más de un año, y que podría haber sido estampado hace dos años?

Esta sección queda abierta a vuestras fotos y aportaciones; ¡gracias!
Sección aberta ás vosas achegas; grazas!

Manuscritos de Pardo Bazán

Apuntes de un viaje a Ginebra, de Emilia Pardo Bazán

Edición de González Herrán*

Un libro curioso de viajes, de nuestra insigne polígrafa, Emilia Pardo Bazán, con anécdotas y meditaciones de una sabia de veinte años.

Observen la caligrafía diminuta, cuidada y elegante de la escritora; su simetría en los márgenes (sangría francesa); especialmente generoso el izquierdo que, según los “decires” grafológicos, simboliza el desapego con el pasado, a veces con los remotos ancestros familiares de la escritora. (De este particular hablaremos en otra ocasión).
Sus mayúsculas, sobre todo las del comienzo del párrafo, dotadas de generosos bucles, claramente ceremoniales algo compatible con el gusto estético de la época; la corrección espacial, tanto la interlineal como la interverbal, nos remiten a una persona extremadamente pulcra, ordenada y diría más: serena y racional.
Jugaremos con ventaja pues, antes de conocer sus mañas (un poquito) supe de la amazona; por lo que no estaría de más afirmar que esto no se trata de esoterismo sino de sentido común.
*Gracias, José Manuel González Herrán, por esta hermosa edición
Real Academia Galega-Universidade de Santiago de Compostela.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Apuntes de un viaje a Ginebra

Apuntes de un viaje a Ginebra, de Emilia Pardo Bazán

magnífica edición de González Herrán*

Un libro curioso de viajes, de nuestra insigne polígrafa, Emilia Pardo Bazán, con anécdotas y meditaciones de una sabia de veinte años. 


Observen la caligrafía diminuta, cuidada y elegante de la escritora; su simetría en los márgenes (sangría francesa); especialmente generoso el izquierdo que, según los “decires” grafológicos, simboliza el desapego con el pasado, a veces con los remotos ancestros familiares de la escritora. (De este particular hablaremos en otra ocasión).
Sus mayúsculas, sobre todo las del comienzo del párrafo, dotadas de generosos bucles, claramente ceremoniales algo compatible con el gusto estético de la época; la corrección espacial, tanto la interlineal como la interverbal, nos remiten a una persona extremadamente pulcra, ordenada y diría más: serena y racional. 

Jugaremos con ventaja pues, antes de conocer sus mañas (un poquito) supe de la amazona; por lo que no estaría de más afirmar que esto no se trata de esoterismo sino de sentido común.

*Gracias, José Manuel González Herrán, por esta hermosa edición
Real Academia Galega-Universidade de Santiago de Compostela.